Año: 2007Director: Alvaro Díaz Lorenzo
Duración: 100 min.
Interpretes: Alejo Sauras (Pedro), Lucía Jiménez (Bea), Asier Etxeandia (Javi), Elena Ballesteros (Alma), Inma Cuesta (Sonia)
Javi, Hugo, Dani y Pedro son cuatro amigos que se están acercando a los treinta años y buscan su lugar en la vida preocupados por encima de todo por lo más importante para ellos: sus relaciones con el sexo opuesto, o sea, las tías. Hugo trabaja en una cafetería y vive con su abuela, una mujer huraña y peculiar que siempre piensa lo peor de su nieto. Y lo peor para Hugo es que lleva dos años sin meterla. Hugo conoce a Bea, una empleada de la grúa municipal y a partir de ese momento sólo va a pensar en una cosa: conquistarla, e ingeniará múltiples peripecias para ello. Javi es el dueño de la cafetería y todo lo contrario que Hugo: conoce el sexo pero no el amor. Todas las mujeres caen rendidas a sus pies, ventaja que se va a convertir en su tormento. Cuando aparece en su vida Alma, se convierte en una obsesión. Y es que Javi, por primera vez en su vida, se ha enamorado. Pedro está hecho polvo desde que ha descubierto que su novia, Ana, le quiere dejar para irse a vivir con su jefe. Todo será poco para intentar recuperar al amor de su vida. Dani es un chico serio que tiene una novia de toda la vida, Sonia. Sus amigos en el fondo le envidian aunque tratan de convencerle de que no haga lo inevitable: Dani y Sonia son felices y quieren casarse. Y así, la cafetería de Javi será el lugar de reunión y testigo de los encuentros y desencuentros de estos cuatro amigos cuyas vidas se van diluyendo frenéticamente entre partidos de baloncesto, juergas nocturnas y estrategias para conquistar lo que más añoran: un poco de amor y una chica que los quiera… y si están buenas mucho mejor.
No cabe duda de que el cine español esta de capa caída, pero de creación y de ideas frescas, y no se va a mejorar obligando a tener una cuota de pantalla a unas de por si, depauperadas, salas de cine, que encuentran en la piratería una gran competencia (pero ojo, que no defiendo a las salas de proyección, con unos precios abusivos, que encima te ponen anuncios y que cobran las palomitas como si hubieran recogido grano a grano jóvenes doncellas y fueran echas por jóvenes virgenes que se lavan en leche de burra), sino que seguramente sera el momento de dar la oportunidad a directores como Alvaro Diaz, que te cuenta una historia entrañable (pobres niños ricos) pero que hace que vayas al cine y pases un buen rato, no como muchos directores actuales, con los que tienes que tomarte un valium para no terminar con depresión. Sin duda una película de cine español que recomendaría ver por su soltura y fluidez, y por ciertos momentos cómicos bastante logrados.




